Serie reflexiones a la ligera y en caliente.
Y el por qué en las Universidades no enseñan a fallar y a cometer errores…
Definitivamente, somos de mala memoria… el problema de un publicista es que tenemos que trabajar y crear contenidos para todos, y muchos tenemos muy mala memoria… ¿¡Para qué carajo me tengo que acordar de la publicidad de un champú, de una bebida, de un carro? ¿Yo, y todos, nos acordamos de las cosas importantes, de lo que nos interesa… pero publicidad?
La publicidad tiene esa connotación de pérdida de tiempo, de ventas, trivialidad, banalidad, efímero y fugaz, hasta es un costo y no una inversión… No es una carrera de Status, aunque los grandes publicitas lo tienen. No Somos doctores, no somos ingenieros, tampoco artistas, ni siquiera periodistas… nacidos para perderse mientras preservamos la memoria de lo trivial!.
¡No debería realizarse fiestas especial para los que se gradúan de Publicistas!.
En esa adversidad es en donde surge nuestra clave: la sorpresa.
Todo en publicidad es sorpresivo: el factor sorpresa, a pesar de la estrategia.
Sorprender es lo que se genera de un buen recurso creativo. Y para sorprender tenemos nuestra propia imaginería, nuestro propio fluir y nuestro feeling.
El armonizar ese fluir personal, -ese modo en que nos comunicamos y ejecutamos estrategias exitosas de comunicación- con el medio ambiente imperante en lo social, económico, cultural, exige mucha acción comunicativa que terminará inevitablemente en error, es una curva de aprendizaje, un tiempo de depuración. El error más grande es la inacción.
La universidad forma parte de esa curva de aprendizaje, pero en ella no hay, en muchos casos, una cátedra de errores, no existe la materia Perdida nivel 1 o Pérdida nivel 2, la razón: Educamos para conquistar la memoria, aunque en ese devenir sepamos que la memoria es muy difícil de conquistar.
Pero bien vale la pena la reflexión: ¿Y la falla y el error no la enseñan siendo importante e inevitable en la actividad publicitaria? Y esa respuesta no la considero parte de un programa académico porque… El Error es parte de la acción personal, de la reflexión del devenir publicitario y del modus operandi en la actividad profesional.
Puedes equivocarte en el aula de clase. En el trabajo así no queramos, muchas decisiones son equívocas.
Es del publicista reflexivo que desea sobresalir y considera la autocrítica como su responsabilidad para el crecimiento personal/profesional. Un portafolio puede tener 5 páginas, pero detrás de cada una de ellas va muchísimo tiempo de acción-reflexión-corrección.
Existen alumnos que se exasperan cuando pierden alguna materia, parcial, quiz, o taller, etc. Esas pérdidas son parte de nuestras memorias, reflexionando de manera autocrítica sobre ellas podemos acumular ACTIVOS VIVOS para comenzar a ser competitivos.
Lo que si es cierto es que si piensa que le gusta la Publicidad y no tiene tolerancia ante el error: cambie de carrera. En medicina, ingenierías y en la carrera militar necesitan gente que nunca se equivoque.
¡El insight del publicista debe ser su primera verdad absoluta, después podemos visualizar el insight de los demás!