Ya ni sé, y hoy menos, mucho más cuando el mundo busca crear campañas de conciencia comunitaria, de responsabilidad social, donde los valores e ideales que requiere nuestro mundo para avanzar por un camino mucho más justo, más humano, muchísimo, más ético y correcto.
Los productos y servicios muchas veces visto por el público general como fríos, intrascendentes objetos banales a los que los publicistas idealizamos e idolatramos. La publicidad muestra esa cara cargada de ingeniería un poco errónea de una seguidilla de mentiras y falsedades que crean necesidades. Y esa cara no es nada agradable de ver y de conocer mucho menos en unas circunstancias sociales en un país como el nuestro.
En una campaña de comunicación publicitaria los valores a transmitir son importantes por el efecto esperado en el público, esos valores van a llegar al colectivo social y crearán circunstancias favorables para fortalecer la sociedad. Y los publicistas debemos ser conscientes de nuestro papel con el país y el momento vividos…. Pero la verdad muchas veces los conocemos y no necesariamente realizamos lo mas correcto para lograr lo más efectivo. Crear perjuicios contra los obesos, o los calvos, o grupo X o comunidad Y suele ser muy usual. Más de lo debido. Daño colateral, se dice en la guerra. Siempre estamos luchando con ese desafío y la mayoría de las veces perdemos porque la Publicidad si genera diferencias, distancia, modelos deseables e indeseables para no ser neutra.
Hoy, al conocer el trasfondo de la campaña del No por el plebiscito, asusta la fría manera en que el director de campaña describe los momentos y alquimias conceptuales para determinar las respuestas esperadas a su favor: Transformar la conciliación en entrega y rendición, crear hipotéticos efectos que aseguraban la distorsión total del documento, la nula prelación en dar una visión realista y pedagógica por generar esa atmósfera de pesadilla, crear y dar a pueblo su dosis de incertidumbre y zozobra: definitivamente ese documento era un instrumento de engaño. Quien salva de esa tormenta? La solución es votar por el NO.
Deformar de esta manera los conceptos de manera estratégica para mostrar algo de otra manera logra muchísimo impacto y eso se requiere en publicidad… pero media la ética y la responsabilidad social al decir la verdad o el otro punto de vista de una manera socialmente responsable, engañar de esa manera enrarecida y tan poco coherente con un pueblo que necesita líderes reales, que no usurpen ni mientan, ni deforman la mente y siembren el miedo es algo que va en contra de la misma campaña, lo sabemos los publicistas y los que manejan la campaña: en este caso abogados.
Los abogados e ilustres líderes del NO conocen el valor de la verdad y que la argumentación en los casos de derecho tienen que ir acompañados de la verdad. Hoy al conocer la tramoya ninguno dice conocer la campaña, ni las mentiras, ni el miedo generado, ni el repudio y el odio exacerbado.
Otro tanto me temo sea igual para el SI, perdedores, sus líderes no lograron la efervescencia requerida teniendo el concepto ganador. Algunos como equivocados de bando acudieron a la imagen guerrerista y frentera que no era la ideal, el miedo también fue impulsado desde sus huestes.
La paz permaneció oculta, disfrazada y retocada, maquillada angustiosamente para convertirse en una pobre caricatura para los líderes del No y del SI.
Como publicista considero que tener esa oportunidad de llevar un mensaje de un ideal es un desafío enorme y una gran responsabilidad que no se vio dibujado con altura por los líderes y comunicadores interesados que en sus plataformas creativas se aseguraron de maltratarla y desbaratarla totalmente. Armaron la paz con palabras y mentiras de calibre mayor.
Debemos desarmar esas palabras y sacar la verdad de abajo de esas trincheras y frentear al pelotón de las responsabilidades para trabajar todos.
El camino iniciado sirve muchísimo, pero cuando las mentiras impunemente desvían las soluciones, volver a la verdad nos imposibilita el camino, hay líderes formados para confundir, utilizar y manipular, que manejan esa capacidad que tenemos en creer para vilmente llenarnos de mentiras.
Ojalá haya líderes creativos para que vuelen las palabras precisas y el tono correcto, un copy que sea poeta de la verdad. Que la Publicidad Política Pagada se manifieste de manera ética y coherente con esta sociedad y país.