El diseño tropical

El diseño viene de lo que vemos, es la sedimentación debidamente procesada de nuestras fuentes de imágenes que nuestro cerebro decanta y reutiliza en recreaciones propias. Nada nuevo sobre el mundo.

Y nuestra visión del mundo, siempre fragmentada y acondicionada por la realidad de nuestro entorno, con su ritmo agresivo, violento, fuerte, explosivo y primario, como son las culturas de nuestras Repúblicas Bananeras, son una inagotable fuente de visiones y composiciones que nos embriagan y nos condicionan. El diseño caótico se toma el descontrol de lo diseñado, de lo propio y primitivo.

¿Publicidad para mercados globales, es la neutralización de las diferencias en los individuos? ¿Si cultura y creencias son tradiciones que forman y moldean la personalidad, esas diferencias no son importantes para la Publicidad?

Foto tomada de: http://mikesbogotablog.blogspot.com.co/2012/11/no-cyber-monday-in-san-victorino.html    Una saturación de color, algo de caos y desorden, un impacto visual un tanto agresivo. Lo popular.

Por ello, mucho del diseño «al natural» de la gente involucrada en diseño sin tener fundamentaciones teóricas o académicas, es decir, sin ser de «escuela» o de diseñadores por olfato, parecen surgir más del arte primitivista y costumbrista que de alguna tendencia extranjera -digámoslo de un modo esnobista- de una escuela elegante, depurada y artística.

Eso es algo bien sencillo de percibir, tal vez reduccionista pero elemental e importante. Nuestro lenguaje gráfico requiere culturizarse para permitir hablar más en profundidad con nuestros públicos… pero las políticas gubernamentales parecen que buscan lo contrario: bajar la intensidad y reducir el conocimiento de los ciudadanos para que los procesos mentales sean mínimos. Las políticas relacionadas con la educación, así lo muestran, la inversión en investigación, en las condiciones de los docentes, en la infraestructura y en los procesos de veeduría y control de las instituciones educativas son muchas veces ridículas para las necesidades existentes.

¿El diseño popular debe ser excluido porque no es aspiracional? ¿Ser de la base económica de un país, de los que menos ingresos tienen definen a una cultura sin valores gráficos propios que no vale la pena investigar? ¿Comercialmente no es importante?

Cuando diseñamos imágenes para nuestro público, muchas veces diseñamos únicamente para nichos, para un número reducido de personas, como diría un Presidente de Petrolera «de Alguien a su Nivel», pero el gran público está a la otra orilla y caer en el diseño popular nos hace pensar en que debemos crear un diseño burdo, chambón…

Cuando hablamos de mercados, consumidores,  cultura popular y segmentación, pensamos en una masa sin forma, sin cultura, sin opciones, sin posibilidades. La cultura del consumo relega esa masa a un lugar apartado y sin importancia, allí donde está la base de nuestra sociedad, los de menores ingresos, el diseño no importa, parece ser la consigna, el diseño puede ser cualquiera.

Buscar en el lenguaje popular, en los colores tropicales y en las intrincadas composiciones de nuestra realidad un lenguaje que de nueva altura y diseñe una nueva gráfica popular que contraste con el diseño frío, neutro y generalmente homogéneo de las corrientes de diseño aplicadas y estandarizadas en el mercado es algo que no muchos están dispuestos a afrontar, y menos en áreas como la publicidad. Aunque… sería importante?, ¿para quién?

Más que una reflexión sobre el diseño popular y TROPICAL de nuestros países latinos, esta nota es una serie de preguntas, no nuevas, ya que mucha gente ha trabajado sobre ello, que aún permanecen en mi labor cada vez que diseño algo y pienso en el valor social de mi trabajo, en su valor comunicacional y ético de un publicista.

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